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Beagle: carácter, cuidados y todo lo que debes saber sobre esta raza

Beagle

El beagle es un perro alegre, sociable y extraordinariamente curioso, pero también posee un olfato potentísimo y una independencia que pueden sorprender a quien espere un perro pequeño y fácil de manejar. Su aspecto simpático no debe ocultar su origen como sabueso: está seleccionado para seguir rastros durante mucho tiempo y tomar decisiones mientras trabaja.

Bien educado y con suficiente ejercicio, puede convertirse en un excelente perro familiar. El problema aparece cuando se subestima su necesidad de actividad, se confía demasiado pronto en su llamada o se le deja aburrirse durante muchas horas. Conocer esas particularidades antes de incorporarlo a casa permite saber si realmente encaja con tu forma de vida.

Cómo es un beagle de un vistazo

CaracterísticaBeagle
TamañoPequeño-mediano
Altura habitualAproximadamente 33-40 cm
Peso orientativoAlrededor de 9-14 kg, según tamaño y constitución
Esperanza de vida aproximada12-15 años
Nivel de actividadMedio-alto
CarácterSociable, curioso, alegre y persistente
Facilidad de adiestramientoMedia
Instinto de rastreoMuy alto
Convivencia con perrosGeneralmente buena
Tendencia a ladrar o aullarMedia-alta
Mantenimiento del peloBajo
Tendencia a engordarAlta si no se controla

Son cifras orientativas. Un perro concreto puede quedar fuera de esos rangos sin que eso implique necesariamente ningún problema.

Origen del beagle

El beagle pertenece al grupo de los sabuesos, perros desarrollados para localizar y seguir animales mediante el olfato.

La raza moderna se consolidó principalmente en Gran Bretaña, donde estos perros se utilizaron durante generaciones para la caza en jauría, especialmente siguiendo rastros de pequeñas piezas.

Ese pasado explica buena parte de su comportamiento actual.

El beagle fue seleccionado para:

  • trabajar durante horas;
  • seguir olores;
  • convivir con otros perros;
  • alejarse del guía mientras rastreaba;
  • utilizar su voz durante la persecución.

Aunque actualmente viva como animal de compañía, esas características siguen presentes.

Cómo es físicamente

Es un perro compacto y musculoso, sin resultar pesado.

Sus rasgos más reconocibles son:

  • orejas largas y caídas;
  • ojos grandes y expresivos;
  • hocico desarrollado;
  • cuerpo robusto;
  • cola llevada alta durante la actividad;
  • pelo corto y denso.

Su apariencia puede dar la impresión de ser un perro delicado, pero el beagle tradicionalmente necesitaba suficiente resistencia física para desplazarse durante largos periodos.

Colores del beagle

Uno de los patrones más conocidos es el tricolor, normalmente formado por negro, blanco y tonos fuego o marrones.

También existen combinaciones bicolores y otras distribuciones aceptadas dentro de los colores tradicionales de los sabuesos.

El aspecto exacto del manto puede cambiar bastante de un ejemplar a otro.

El color tiene mucha menos importancia práctica que:

temperamento, salud y procedencia responsable del perro.

Carácter del beagle

El carácter típico combina dos rasgos que a primera vista pueden parecer contradictorios.

Por una parte, suele ser un perro afectuoso y sociable.

Por otra, puede ser muy independiente cuando encuentra algo que despierta su olfato.

En casa puede buscar compañía y mostrarse cercano a su familia. En el exterior, un olor interesante puede convertirse repentinamente en lo más importante del mundo.

Eso no significa que sea desobediente deliberadamente.

Significa que posee unas prioridades instintivas muy fuertes.

Es un perro especialmente sociable

Su historia como perro de jauría ayuda a explicar por qué muchos beagles toleran bien la convivencia con otros perros.

También suelen mostrarse abiertos con las personas.

No es normalmente la raza que elegirías si buscas un perro naturalmente desconfiado cuya función principal sea proteger una vivienda.

Puede alertar mediante ladridos, pero su perfil habitual está mucho más orientado hacia la sociabilidad y el rastreo que hacia la guarda.

El olfato condiciona gran parte de su comportamiento

Para entender a un beagle hay que entender su nariz.

Cuando sale a la calle no simplemente pasea.

Está recibiendo información mediante olores que nosotros apenas podemos imaginar.

Puede detenerse durante mucho tiempo en:

  • una esquina;
  • un árbol;
  • un rastro;
  • una zona por la que pasó otro animal.

Permitirle olfatear durante los paseos no es perder el tiempo. Es una de sus principales formas de estimulación mental.

Un paseo de calidad para un beagle no consiste únicamente en recorrer muchos kilómetros.

Por qué puede escaparse siguiendo un olor

Uno de los principales riesgos de la raza aparece cuando encuentra un rastro interesante.

El perro puede comenzar a seguirlo y continuar avanzando aunque su propietario lo llame.

El problema aumenta porque un beagle concentrado en una pista puede atravesar:

  • caminos;
  • carreteras;
  • campos;
  • zonas desconocidas.

Por eso no conviene asumir que podrá ir suelto en cualquier lugar simplemente porque normalmente regrese cuando se le llama.

El recall o llamada debe entrenarse muy bien y, aun así, las zonas abiertas sin seguridad requieren prudencia.

¿Es difícil de educar?

No es un perro poco inteligente.

El problema es que inteligencia y obediencia no son exactamente lo mismo.

Un beagle aprende perfectamente asociaciones, órdenes y rutinas, pero puede preguntarse constantemente qué obtiene a cambio.

Además, el entorno compite con el propietario mediante olores extremadamente atractivos.

El adiestramiento funciona mucho mejor utilizando:

refuerzo positivo + comida + sesiones cortas + constancia.

Los castigos duros pueden deteriorar la relación sin solucionar su motivación para seguir rastros.

La comida puede ser una gran aliada para entrenarlo

Muchos beagles presentan una fuerte motivación por la comida.

Esto puede ser muy útil durante el aprendizaje.

Puedes utilizar parte de su propia ración diaria como recompensa para:

  • llamada;
  • caminar sin tirar;
  • sentarse;
  • esperar;
  • soltar objetos;
  • permanecer tranquilo.

El inconveniente es evidente: si cada sesión añade premios encima de la alimentación habitual, el perro puede empezar a ganar peso rápidamente.

Las recompensas deben contabilizarse dentro de la cantidad diaria.

Ejercicio que necesita un beagle

Aunque no sea especialmente grande, no debe tratarse como un perro sedentario.

Un beagle adulto sano suele necesitar actividad física diaria y estimulación mental.

Como referencia general, muchos ejemplares pueden beneficiarse de alrededor de 60-90 minutos diarios de actividad repartida, aunque la cantidad real depende de edad, salud, temperatura, condición física y personalidad.

No todo tiene que ser ejercicio intenso.

Pueden combinarse:

  • paseos;
  • juegos;
  • olfateo;
  • búsqueda de comida;
  • entrenamiento;
  • excursiones.

Un beagle cansado mentalmente suele estar mucho más tranquilo que uno que únicamente ha caminado deprisa durante media hora.

Los juegos de olfato son especialmente útiles

Pocas actividades encajan tan bien con la raza.

Puedes esconder pequeñas cantidades de comida por casa o utilizar alfombras olfativas y juguetes interactivos.

También puedes enseñarle a buscar:

  • un juguete;
  • un objeto;
  • premios escondidos.

Estos ejercicios aprovechan una capacidad natural en lugar de intentar eliminarla.

Cinco o diez minutos de búsqueda concentrada pueden resultar muy estimulantes.

¿Puede vivir en un piso?

Sí, un beagle puede vivir en un piso, pero el tamaño de la vivienda no resuelve sus necesidades.

Un perro con paseos adecuados, estimulación y compañía puede encontrarse perfectamente en un apartamento.

Uno aburrido dentro de una casa con jardín puede desarrollar problemas igualmente.

Hay además una cuestión especialmente relevante en edificios con vecinos:

su voz.

Los beagles pueden ladrar, gemir y producir un característico aullido o vocalización de sabueso.

Si desarrolla el hábito de vocalizar cuando se queda solo, puede convertirse en un problema serio de convivencia.

¿Ladra mucho?

Puede ser bastante vocal.

No todos los ejemplares lo hacen con la misma intensidad, pero la raza tiene una predisposición mayor que otras a utilizar la voz.

Puede vocalizar por:

  • excitación;
  • aburrimiento;
  • frustración;
  • presencia de otros animales;
  • soledad;
  • seguimiento de un rastro.

El mejor enfoque es prevenir el problema mediante rutina, ejercicio, educación y aprendizaje progresivo de la soledad.

Castigar simplemente el ladrido sin investigar su causa rara vez ofrece una solución sólida.

Cómo lleva quedarse solo

Es un perro tradicionalmente acostumbrado a convivir con una jauría y puede desarrollar una fuerte necesidad de compañía.

Eso no significa que todos los beagles padezcan ansiedad por separación.

Sí significa que conviene enseñar la soledad gradualmente desde pequeño, evitando pasar de estar acompañado constantemente a quedarse muchas horas de repente.

Un cachorro necesita un proceso especialmente progresivo.

Si un adulto:

  • destruye puertas;
  • vocaliza durante horas;
  • babea;
  • intenta escapar;
  • muestra angustia intensa;

puede existir un problema de separación que requiere un enfoque específico.

Beagle y niños

Su carácter alegre y sociable puede convertirlo en un buen perro familiar.

Aun así, la convivencia correcta depende tanto de la educación del perro como de la de los niños.

Hay que enseñarles a no:

  • molestarlo cuando duerme;
  • quitarle comida;
  • tirar de sus orejas;
  • abrazarlo contra su voluntad;
  • perseguirlo continuamente.

Los adultos deben supervisar las interacciones con niños pequeños.

Ninguna raza debe considerarse automáticamente segura con todos los niños por el simple hecho de pertenecer a esa raza.

Beagle y otros perros

Aquí suele desenvolverse especialmente bien.

Su historia de trabajo en grupo favorece que muchos individuos sean sociables con otros perros.

Una socialización adecuada durante las primeras etapas sigue siendo muy importante.

Tampoco debe interpretarse la tendencia racial como garantía absoluta.

Cada perro desarrolla su propia personalidad y sus experiencias pueden influir notablemente en la conducta adulta.

Beagle y gatos

La convivencia es posible, especialmente cuando ambos animales han aprendido a compartir espacio desde jóvenes.

Pero el beagle conserva instinto de persecución y rastreo.

Un ejemplar que vive tranquilamente con el gato de casa puede reaccionar de forma muy distinta cuando ve correr un animal desconocido en el exterior.

La introducción debe ser progresiva y supervisada.

No hay que confiar únicamente en que «es una raza amistosa».

Cuánto come un beagle

No existe una cantidad universal.

Depende de:

  • peso;
  • edad;
  • actividad;
  • esterilización;
  • densidad energética del alimento;
  • estado corporal.

Las tablas del alimento sirven como referencia inicial, pero lo importante es observar la condición corporal.

Deberías poder palpar las costillas sin que estén cubiertas por una gruesa capa de grasa y apreciar cierta cintura vista desde arriba.

Si empieza a engordar, hay que ajustar la cantidad antes de que el exceso de peso se consolide.

Tiene mucha tendencia a pedir comida

Este puede ser uno de los grandes retos diarios.

Muchos beagles comen con enorme entusiasmo y parecen estar dispuestos a aceptar comida incluso después de terminar su ración.

Por eso conviene evitar alimentar según lo convincente que resulte su mirada.

Es preferible:

  1. pesar la comida;
  2. repartir las raciones;
  3. contabilizar los premios;
  4. controlar periódicamente el peso.

La obesidad no debe considerarse una característica inevitable de la raza.

Cuidado con lo que puede comerse por la calle

Su combinación de olfato y apetito puede llevarlo a encontrar alimentos antes de que su propietario los vea.

Durante los paseos puede intentar coger:

  • restos de comida;
  • basura;
  • huesos;
  • objetos.

Resulta muy útil enseñarle órdenes de “suelta” y “deja” mediante refuerzo positivo.

En casos especialmente problemáticos puede ser necesario aumentar el control durante el paseo y consultar con un profesional de educación canina.

Cuidados del pelo

El mantenimiento del manto es sencillo.

Su pelo corto no requiere peluquería habitual.

Un cepillado una o dos veces por semana ayuda a retirar pelo muerto y suciedad.

Durante periodos de muda puede necesitarse más frecuencia.

Que tenga el pelo corto no significa que no suelte pelo.

Puede dejar una cantidad apreciable en:

  • sofá;
  • ropa;
  • alfombras.

Cada cuánto bañarlo

No necesita un calendario rígido de baños.

Puede bañarse cuando esté realmente sucio, utilizando un producto adecuado para perros.

Bañarlo excesivamente o utilizar champús agresivos puede alterar la piel.

Después de:

  • campo;
  • barro;
  • zonas húmedas;

es buena idea revisar también patas, piel y orejas.

Las orejas necesitan atención

Las largas orejas caídas reducen la ventilación del conducto auditivo.

Esto puede favorecer problemas de oído en algunos ejemplares.

Conviene revisar regularmente si aparecen:

  • mal olor;
  • enrojecimiento;
  • secreciones;
  • rascado;
  • sacudidas de cabeza.

La limpieza debe realizarse únicamente cuando sea necesaria y con productos apropiados.

No introduzcas bastoncillos profundamente en el oído.

Si hay dolor, olor intenso o secreción abundante, corresponde una revisión veterinaria.

Dientes y uñas

La salud dental forma parte de los cuidados habituales.

El cepillado dental frecuente con pasta específica para perros es una de las mejores medidas para reducir la acumulación de placa.

Las uñas deben mantenerse a una longitud que permita caminar cómodamente.

Algunos perros las desgastan bastante sobre superficies duras; otros necesitan cortes periódicos.

Una uña demasiado larga puede modificar la forma de apoyar la pata.

Salud del beagle

En conjunto puede ser una raza resistente, pero presenta predisposición a determinados problemas que conviene conocer.

Entre los que pueden aparecer están:

  • otitis;
  • sobrepeso y obesidad;
  • algunas enfermedades oculares;
  • epilepsia en determinadas líneas;
  • hipotiroidismo;
  • ciertos problemas ortopédicos.

Que una raza tenga predisposición no significa que cada individuo vaya a desarrollar esas enfermedades.

La procedencia, genética, alimentación, peso, ejercicio y controles veterinarios influyen en la salud a largo plazo.

La obesidad merece especial atención

Probablemente sea uno de los problemas más fáciles de prevenir.

El exceso de peso aumenta la carga sobre articulaciones y puede empeorar la calidad de vida.

El beagle reúne varios factores que facilitan engordar:

gran interés por la comida + propietarios que ceden fácilmente + menor actividad en algunos hogares.

La prevención es mucho más sencilla que intentar adelgazar a un perro que lleva años con exceso de peso.

Cuánto vive un beagle

La esperanza de vida suele situarse aproximadamente entre 12 y 15 años, aunque cada perro es diferente.

Algunos viven más y otros menos.

Para favorecer una buena calidad de vida resultan fundamentales:

  • alimentación equilibrada;
  • peso adecuado;
  • ejercicio;
  • cuidado dental;
  • vacunación y prevención veterinaria;
  • revisiones cuando corresponda.

La longevidad no depende únicamente de la raza.

El cachorro beagle

Los cachorros son especialmente curiosos y pueden utilizar la boca para investigarlo prácticamente todo.

Antes de su llegada conviene proteger:

  • cables;
  • medicamentos;
  • comida;
  • productos de limpieza;
  • pequeños objetos que pueda tragar;
  • basura.

Los primeros meses son también decisivos para trabajar:

socialización, llamada, manipulación, quedarse solo, control de mordida y hábitos higiénicos.

Esperar hasta que aparezcan problemas en la adolescencia dificulta mucho más la educación.

Socialización del cachorro

Socializar no significa obligarlo a saludar a todos los perros.

Significa proporcionarle experiencias positivas y graduadas con:

  • diferentes personas;
  • sonidos;
  • superficies;
  • tráfico;
  • transporte;
  • otros perros equilibrados;
  • manipulación corporal;
  • entornos variados.

El objetivo es ayudarle a desarrollar confianza.

Forzar a un cachorro asustado puede conseguir exactamente el efecto contrario.

Cómo trabajar la llamada

La llamada es probablemente una de las órdenes más valiosas para esta raza.

Empieza en lugares sin distracciones.

Utiliza una palabra clara y recompensa generosamente cuando regrese.

Después aumenta poco a poco la dificultad.

Una correa larga puede permitir entrenar en exteriores sin asumir el riesgo de soltarlo completamente.

Nunca conviene llamar al perro para castigarlo cuando llega.

Si volver contigo produce consecuencias desagradables, aprenderá rápidamente que regresar no merece la pena.

Pasear con correa sin que tire

Seguir olores puede hacer que el beagle avance de un lado a otro y tense constantemente la correa.

El objetivo no debería ser impedirle olfatear.

Es mejor enseñarle que existen momentos para:

caminar contigo

y momentos en los que puede:

investigar el entorno.

Recompensar una correa destensada y utilizar el acceso a un olor como premio puede resultar especialmente eficaz.

Arnés o collar

Ambos pueden utilizarse correctamente según el perro y la situación.

Un arnés bien ajustado suele resultar práctico para paseos, especialmente si el perro tiende a tirar.

No debe rozar axilas ni limitar el movimiento de los hombros.

El collar continúa siendo útil para llevar identificación.

Ningún accesorio sustituye el aprendizaje de caminar con la correa relajada.

Necesita jardín

No.

Un jardín puede ser útil, pero no reemplaza el paseo.

De hecho, un beagle dejado solo diariamente en un patio puede empezar a:

  • excavar;
  • buscar escapatorias;
  • ladrar;
  • seguir olores alrededor del perímetro.

Si existe jardín, el vallado debe ser seguro.

Esta no es una raza con la que convenga confiar en una barrera baja o llena de huecos si algo interesante aparece al otro lado.

¿Es un buen perro para una persona primeriza?

Puede serlo, siempre que la persona comprenda sus características.

No necesita un propietario experto, pero tampoco es necesariamente la opción más sencilla para alguien que busca:

  • obediencia automática;
  • paseos tranquilos sin entrenamiento;
  • poder soltarlo con facilidad;
  • un perro muy silencioso.

Su educación exige especialmente:

paciencia y constancia.

A cambio, ofrece un carácter generalmente divertido, afectuoso y muy sociable.

Para quién puede ser una buena raza

El beagle suele encajar mejor con personas que:

  • disfrutan caminando;
  • aceptan dedicar tiempo al entrenamiento;
  • quieren un perro sociable;
  • pueden ofrecer compañía;
  • disfrutan de juegos de olfato;
  • no esperan una obediencia robótica.

También puede funcionar muy bien en familias activas.

Para quién puede resultar complicado

Conviene pensarlo mejor si buscas un perro que:

  • pase muchas horas solo diariamente;
  • sea naturalmente silencioso;
  • necesite poco ejercicio;
  • pueda pasear suelto con mínimo entrenamiento;
  • ignore comida y olores;
  • obedezca de manera inmediata en cualquier entorno.

No significa que ningún beagle pueda adaptarse a esas circunstancias, sino que estarías intentando trabajar contra varias tendencias naturales de la raza.

Beagle frente a otras razas familiares

CaracterísticaBeagleQué implica en casa
SociabilidadAlta en muchos ejemplaresBuena convivencia familiar
Obediencia inmediataMediaNecesita entrenamiento constante
Instinto de rastreoMuy altoPrecaución al soltarlo
Necesidad de ejercicioMedia-altaPaseos diarios y estimulación
VocalizaciónMedia-altaPuede ser relevante en pisos
Mantenimiento del peloBajoCepillado sencillo
ApetitoAlto en muchos ejemplaresControl estricto de raciones
Facilidad para quedarse soloVariableDebe aprenderlo gradualmente

Esta combinación explica por qué el beagle puede resultar extraordinario para una familia y frustrante para otra.

Beagle macho o hembra

Las diferencias individuales suelen importar más que el sexo.

No resulta fiable asumir que todos los machos serán más:

  • dominantes;
  • cariñosos;
  • difíciles;

o que todas las hembras tendrán el comportamiento opuesto.

Para elegir un perro concreto conviene valorar especialmente:

temperamento, socialización, energía y compatibilidad con el hogar.

Las decisiones sobre esterilización deberían individualizarse con asesoramiento veterinario teniendo en cuenta edad, salud y circunstancias del animal.

Qué valorar antes de tener uno

Antes de decidirte, piensa en una jornada normal, no únicamente en los fines de semana.

¿Quién lo sacará por la mañana?

¿Cuánto tiempo estará solo?

¿Podrá hacer paseos donde realmente pueda olfatear?

¿Hay vecinos sensibles al ruido?

¿Estás dispuesto a practicar la llamada durante meses?

¿Controlarás su alimentación aunque pida constantemente?

Estas cuestiones predicen mejor la convivencia que enamorarse de un cachorro por su aspecto.

Si buscas un cachorro, la procedencia importa

Un criador responsable no debería seleccionar únicamente por apariencia.

Debe prestar atención a:

  • salud;
  • temperamento;
  • genética;
  • bienestar;
  • socialización temprana.

También debería permitir conocer información relevante sobre los progenitores y las condiciones de crianza.

Hay que desconfiar de quien:

  • dispone continuamente de muchas camadas;
  • entrega demasiado pronto;
  • evita preguntas sobre salud;
  • no quiere conocer nada sobre el futuro hogar.

Adoptar un beagle adulto también puede ser una excelente alternativa y permite conocer mejor su temperamento ya desarrollado.

¿Es el beagle un buen perro?

Sí, pero esa pregunta necesita una segunda parte:

¿es un buen perro para tu vida?

El beagle ofrece muchas cualidades atractivas:

  • es sociable;
  • divertido;
  • cariñoso;
  • resistente;
  • de tamaño manejable;
  • con un mantenimiento estético sencillo.

Sus dificultades están igualmente claras:

  • olfato muy dominante;
  • llamada exigente;
  • tendencia a vocalizar;
  • apetito intenso;
  • necesidad de actividad;
  • posible dificultad para quedarse solo.

Quien acepta ese conjunto suele comprender mucho mejor la raza que quien se fija únicamente en su expresión amable.

El beagle no necesita que se eliminen sus instintos de sabueso, sino aprender a convivir con ellos. Dejarle olfatear, proporcionarle actividad, entrenar la llamada, controlar su alimentación y enseñarle desde pequeño a quedarse solo son mucho más eficaces que esperar que se comporte como una raza completamente distinta. Cuando sus necesidades encajan con el hogar, ese perro obstinado que sigue un rastro durante minutos es también el mismo compañero alegre, curioso y sociable que ha convertido al beagle en una de las razas más reconocibles del mundo.

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