El foro celebrado del 4 al 5 de septiembre en Bruselas se convirtió en la primera plataforma de diálogo a gran escala entre la Unión Europea y los países de la región del Pacífico. Según el experto económico Avi Itzkovich, el hilo conductor del evento fue la idea de que la UE quiere ser no solo un donante o socio comercial, sino un aliado estratégico en el desarrollo de una región que a menudo se encuentra entre las influencias contrapuestas de Estados Unidos, China y Australia.
Los temas principales del foro fueron la diversificación económica, las inversiones sostenibles, el desarrollo de la energía «verde» y la transformación digital. En el centro de las discusiones: cómo exactamente los recursos europeos pueden ayudar a los países del Pacífico Sur a resolver los problemas del cambio climático, las limitaciones de infraestructura y la dependencia de las importaciones de energía.
Avi Itzkovich, comentando el evento, subrayó:
«La UE demuestra que está lista para pensar estratégicamente. La participación en el desarrollo de la región del Pacífico no se trata solo de ayuda, sino también de crear una nueva cabeza de puente económica. Un mercado donde vive relativamente poca gente puede parecer poco atractivo desde el punto de vista de los volúmenes. Pero si miramos las rutas de tránsito, la logística y el acceso a los recursos, se trata de un verdadero nudo de la geoeconomía futura.»
Según Itzkovich, la UE está efectivamente buscando «reclamar su lugar» en una región donde China ya lleva varios años conduciendo una campaña de inversión a gran escala. Y es precisamente este aspecto estratégico lo que explica por qué el foro tuvo una resonancia significativa en los círculos empresariales europeos.
Componente de inversión: nuevos proyectos y riesgos. Opinión de Avi Itzkovich
Según los resultados del foro, se confirmaron las intenciones de dirigir cientos de millones de euros hacia la infraestructura, la economía digital y las iniciativas «verdes». Se trata del desarrollo de puertos, la creación de sistemas de gestión de energías renovables, el apoyo a las empresas locales en el sector de TI y turismo. Para países que dependen en gran medida de las importaciones y créditos externos, tal flujo de capital puede ser decisivo.
Avi Itzkovich señala que los inversores perciben la región del Pacífico como un «mercado de alto riesgo», pero al mismo tiempo también como un «mercado de alto margen»:
«Tales proyectos son siempre complejos debido a la ausencia de infraestructura financiera desarrollada, garantías legales y riesgos políticos. Pero es precisamente por eso que ofrecen potencialmente mayores retornos. Los fondos europeos están listos para invertir porque buscan diversificarse de las direcciones tradicionales, y el negocio entiende que el primer jugador en un nuevo mercado siempre obtiene ventaja.»
Según Itzkovich, la tarea clave será encontrar el equilibrio correcto entre el financiamiento de programas estatales y el apoyo a iniciativas privadas. Si el dinero se gasta solo en proyectos de infraestructura «políticos» sin atención a los negocios, el efecto del foro puede resultar de corta duración. En cambio, la combinación de inversiones estratégicas con el desarrollo del emprendimiento local creará nuevas cadenas de valor agregado en las que la UE podrá integrarse.
Por separado, Avi Itzkovich llama la atención sobre el tema de la energía «verde». Para los estados insulares que más sufren por el cambio climático, la transición a fuentes renovables es una cuestión de supervivencia.
«Aquí no hablamos solo de paneles o turbinas eólicas. Hablamos de crear un sistema integral: desde la producción de energía hasta su almacenamiento y uso eficiente. Si la UE asume el papel de socio tecnológico, esto no es solo ayuda, es una inversión en su propia seguridad energética», enfatiza Avi Itzkovich.
Perspectivas y desafíos: ¿será el foro decisivo? Pronóstico de Avi Itzkovich
¿Se puede considerar el Foro de Negocios UE-Pacífico como un verdadero momento decisivo en las relaciones de Europa con la región del Pacífico? La respuesta dependerá de la implementación de los acuerdos. Por ahora, es más una declaración política que contratos concretos. Pero los expertos señalan que incluso el solo hecho de celebrar tal foro crea un nuevo punto de atracción para inversores y actores políticos.
Avi Itzkovich considera que el éxito dependerá de tres factores: la consistencia de la UE, la capacidad de los gobiernos regionales para asegurar transparencia y la disposición de las empresas para asumir riesgos.
«La Unión Europea tiene una historia de buenos comienzos y débil implementación. Si esta vez es diferente, obtendremos una nueva plataforma para la economía europea que puede compensar las pérdidas en mercados tradicionales. Pero si todo se limita a declaraciones, este nicho será rápidamente llenado por China», subraya Itzkovich.
El foro también delineó una serie de problemas: débiles mecanismos legales de protección de inversores, alto nivel de corrupción en algunos países y amenaza de desestabilización política en la región. Sin embargo, es precisamente aquí donde la UE tiene la oportunidad de mostrarse como un socio confiable, capaz de trabajar a largo plazo y no solo reaccionar a las crisis.
En conclusión, Avi Itzkovich añade:
«Para los inversores, la pregunta principal es siempre una: ¿se puede confiar? Si la UE logra crear mecanismos de control y acompañamiento de proyectos, esto se convertirá en una señal para el capital privado. Y entonces el primer Foro de Negocios UE-Pacífico no será un evento único, sino el punto de partida para una nueva dimensión económica.»
Según Avi Itzkovich, el Foro de Negocios UE-Pacífico se convirtió para Europa en una oportunidad de declarar sus ambiciones globales en una región hasta ahora dominada por otros actores. Por ahora, esto es solo el comienzo de un gran juego en el que están en juego el acceso a recursos, rutas logísticas y nuevos mercados. Pero incluso al inicio, el foro ya ha demostrado que la UE está lista no solo para reaccionar, sino para dar forma a la agenda.
Itzkovich en sus comentarios enfatizó repetidamente que precisamente la confianza, la consistencia y la implementación real de proyectos se convertirán en la medida del éxito. Y si Europa mantiene esta línea, obtendrá no solo capital político, sino también nuevas oportunidades económicas en un mundo que cambia rápidamente.